8 de mayo de 2009

Estados Primarios II

II
Ritual del (des)encuentro
...o que en algún lugar te he visto

Es patéticamente gracioso. Lo dejaré en claro desde ya, a mí no me ha pasado. Verás, en Pío Nono es imposible no encontrarse con algun conocido. De hecho, para mí era algo a favor en mis citas. Te hablo de un Viernes o Sábado por la noche. En la segunda esquina luego de la facultad de Derecho de la Universidad de Chile, ya sabes, ahí voy a tomar unas chelas con ellas.

Siempre me encuentro con alguien en aquella esquina; y parte del código es el saludo fuerte y bien alegre, para que se note que eres feliz y que la llevas. Tu polola de turno dirá: ¡wow!, el hueón conocido, tiene cancha. Conversas lo preciso con el (des)conocido para no marear. Debes recordar tomar bien la cintura de tu acompañante en la mitad de la conversación, y mantenerla firme hasta la despedida. Aprovecha de sentir ese huesito que sobresale de la cadera...es algo divino! Conseguirás que se sienta segura e incluida con ese simple gesto corporal de cariño. Por último, la despedida debe ser amigable y un poco menos eufórica que el saludo.

Luego, al irte con ella, no hagas ningún comentario, sólo sonríe y haz ver que tu risa es provocada por pensamientos increíbles...porque hueón, es mujer, cuenta siete segundos y te preguntará desde lo profundo del alma la historia de aquel con el que te encontraste. Ah!, es importante, no quedes de acuerdo en nada con el aparecido; sólo anota celulares al despedirte, y si lo encuentras estúpido cambia el último número, así en caso que te descubran tienes la excusa de que no te lo sabías bien. Estás muy ocupado y en fin, tienes tu ajetreada y envidiable vida.

Resulta que ahí estábamos. Íbamos de vuelta a la casa luego de un pitcher y la respectiva Belmont Light 10. Me soltó la mano sin más, y me dijo:

-Jota, ¡espera! Uhhhh, ¡qué cinearte!*

Y mientras yo trataba de entender la situación, se acercó invasiva a un tipo...

-¡Hola hueón! ¿Cómo estai’? ¿Qué estai’ haciendo acá?-

Él la miró con la cara llena de una duda muy chistosa.

-Dime po’ ¿Cómo estai’?- insistió.

Él respondió seco:

-Sabí’ qué flaca, no te cacho. ¿Quién eres?

Reí para mis adentros y pensé que era irresistible la tentación de admirar semejante desaire. Me vi tentado a ser buen pololo, tomarla de la mano y llevármela para evitarle una vergüenza mayor, pero, mi ángel malo fue más fuerte y además, enamorado no estaba. Era muy aparecida a veces y... ¡hueón, tenía que verlo!

-Carlos, soy la Maca. Hueón, estoy por salir de la “U”. ¿Todavía ves a alguno de los chiquillos?- -Esto es de película- balbuceé con la risa contenida.

-Sorry flaca, pero no te conozco, lo siento- terminó por sentenciar el invadido.

-Carlos, soy la Maca, la de la Silva Henríquez!-.

Él levantó los hombros y puso cara de gato con botas**. Qué más iba a hacer el pobre?, jamás la había visto y parecía no importarle mucho que así fuera.

Ya era demasiado. Tomé su mano, le hice un gesto de “chao” al supuesto conocido y me la llevé. Con eso era suficiente, ya tenía arcadas de risa casi insoportables, carcajadas hueón. Pobre criaturita de Dios!!, me dio explicaciones hasta el estacionamiento del Parque Bustamante. Me juró por su hámster que sí era “Carlos” y que lo conocía de un carrete y que tenían amigos en común y que... -Bla bla bla, que lata- pensé. A mí no me ha pasado, te lo digo. Ella vivía en Las Condes.

-Allá tengo a mi gente- decía tratando de consolárse en su estrato social. ¡Hueón! "Pub Bizarro", en Las Condes, avenida Apoquindo, se suponía que estaba ahí ella de local; lo mismo pero ahora peor…

-¡Te conozco de algún lado!-.

-No flaca, no te cacho-.

-Nooo sí, si te conozco, tú eres amigo de la Coca, la de Vitacura-.

-A ver... (se medio volteó para verla más de cerca) No, no te ubico...lo siento-.

¡Viejo, el tipo se giró y siguió hablando con sus contertulios! Ya, lo reconozco...al salir del pub me cagué de la risa en su cara...no lo pude evitar.

-Hueón, te juro que lo conozco! ¿Por qué no se acuerda nadie de mí?- y ahora esta criaturita de Dios me hacía carita de gato con botas.

Así fue... Qué lata por ella, que nadie te reconozca...qué plancha. Si me la encuentro, le hago la desconocida; ¿te imaginai’? A mí no me ha pasado, ¿y a ti hueón? Oye, ¡Miguel! Oye po’ hueón, ¡despierta! Que desagradable hueón, te estoy hablando. Yo también estoy cansado, y voy manejando más encima. Para de dormir po' jetón!, No te cuento ni una hueá!

Pone la radio mejor...

*que cinearte: Neologismo que muestra el aporte de esta señorita a los canales de expresión urbana utilizados por aquellos jóvenes que pretenden figurar en el ambiente artístico local.

**cara de gato con botas: Dícese del rostro que expele una ternura infranqueable, evitando en el receptor cualquier tipo de acción y/o actitud soez hacia quien emite dicha facción. Esta expresión es asimilada por el colectivo a partir del bullado filme “Shrek 2”.

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